NOTA PUBLICADA EN REVISTA SCORE NRO. 26 – ENERO / FEBRERO 1993
Hay cuatro razones básicas que contribuyeron a la explosión del fenómeno PADDLE producido en los últimos cuatro años en la República Argentina.
Una de las misma es la predisposición del individuo de esta época hacia su propio cuerpo, intentando cuidarlo con una actitud más natural y con una importante carga estética.
La segunda de esta razones es la necesidad del ciudadano de hoy de ocupar su escaso tiempo libre para “sentirse mejor”, ya sea corriendo por un parque, nadando en un río o una pileta, o practicando cualquier otra disciplina deportiva, incluyendo , claro está, el PADDLE.
El componente social es otro punto a tener en cuenta. El PADDLE se ha convertido en una pequeña e íntima reunión semanal de “grandes amigos”.
Por último, y dejando de lado “el buen jugador” de este deporte, es fácil de aprender y practicar.
Tal cual lo dijo alguna vez un jugador del l a Madre Patria, cuando definí el por qué del boom del paddle, este es uno de los deportes más bondadosos ya que a los cinco minutos de estar en contacto con sus elementos, prácticamente se domina el juego con para “prenderse” en algún partido.
Si en cuestión de impresionarse con los números , basta con observar el porcentaje de practicantes sobre la población total del país: 10 %.
Otros números que asustan incluso si los comparamos con deportes tales como el fútbol o el automovilismo, antiguos imanes de sponsors, son las cifras en dinero que se manejan.
Alejandro Lasaigues y Roberto Galliker son imparables tanto a la hora de ganar torneos como de cobrar por jugar con tal o cual indumentaria, accesorio, paleta, etc.
Alejandro recibe mensualmente una cifra que orilla los quince mil pesos por empuñar una paleta URICH, mientras que su compañero embolsa una parecida cantidad de billetes por empuñar una SOLA BELGIQUE. Además ambos cobran adicionales por ventas.
La indumentaria de éstos grandes, cuesta uno cuatro mil quinientos por el mismo lapso de tiempo, y los restantes espacios de publicidad, tales como mangas, hombros., y gorra (tan usada en las fotografías) cuestan unos setecientos pesos.
La mujeres no se quedan atrás: Ceclia Baccigalupo y Virginia Mazzuchi reciben unos tres mil pesos por jugar con paletas PRINCE y COSAT. Además ambas están ligadas, a la firma AVIA para utilizar esa marca e indumentaria que les proporciona dos mil pesos más.
Sin lugar a dudas, que los impulsores del PADDLE (no confundir con los creadores) tuvieron muy en claro los objetivos que se propusieron al lanzar sus planes de marketing:
- Supieron reconocer una necesidad latente
- Una vez reconocida la misma, consiguieron el producto que la satisfacía: el paddle.
- Armaron una cadena de distribución compuesta por una infraestructura que aseguraba canchas de paddle para todos los gustos en todo momento y lugar, a lo que le agregaron una promoción comercial que comunicó las características de este deporte (sin duda el mensaje fue bienvenido por el consumidor) y un servicio al cliente que lo hizo sentir asistido de modo tal que se ató a las marcas y clubes preferidos.
Todo esto contribuyó para que los principiante de hace cinco años a esta parte convirtieran al PADDLE en un gran negocio por un lado y en un divertido deporte por el otro.

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