And so it goes: Empezó todo.
Well, hello. Antes de empezar a contarte lo que fue mí primera semana en París quería aclararte que sigo intentando con el diseño del blog. El HTML no es mi fuerte, así que no acepto comentario al respecto. Tampoco entiendo cómo sacar el botón de "Continue Reading" que seguramente tocaste para llegar hasta acá, pero bueno, ya lo voy a lograr.
And so it goes...
Saqué esa frase de una canción y después de varios intentos, a la mejor traducción que pude llegar fue "así van la cosas" o "y así va (todo)" si te gusta un poco más literal.
A ver... ¿Cómo fueron las cosas esta primer semana? Empecemos por el principio, y que valga la redundancia de lo dicho.
El 25-12-17 empezó mí viaje y nunca tuve tanto miedo como ese mismo domingo.
Si estás acá, voy a dar por hecho que me conocés y sabés que la idea de huir un rato de Argentina después de la secundaria está en mi cabeza hace mucho. Desde siempre dije que eso era lo que quería hacer y que estaba listo, particularmente este año. El cambio de planes fue que hasta este año, el plan era irme a Londres, no a Francia. Pero como bien sabés por cómo soy, y por lo cambiante que pueden llegar a ser mis ideas, un día lo pensé bien y decidí que quería aprender otro idioma: Francés. Así que, ¿por qué no? Pero bueno, no viene al caso el background de este viaje, si querés otro día te lo cuento.
Volviendo, todo estaba listo y el mes de despedidas (sí, hice un mes de despedidas) estaba llegando a su final, pero ese final significó el inicio del viaje. Y como venía diciendo antes de irme por las ramas, nunca estuve tan seguro de mí idea hasta el día que me fui. Hubo un segundo en el que llegué a pensar "¿Y si mejor me quedo?", digo, sería todo bastante más fácil. Vá, no sé si más fácil pero sí dentro de un entorno en el que me sé mover.
Supongo que ya te diste cuenta que entre lágrimas de tristeza por despedirme de mis personas preferidas en el mundo, me subí al avión y ahora estoy acá.
Hace una semana llegué y arrancamos con el pie derecho. (Junto con algunas ridiculeces dignas de recordar)
Una amiga me esperó en el aeropuerto...Bueno, está bien, yo la esperé a ella pero igual llegó a rescatarme. El viaje arrancó divertido de entrada, no solo porque esta persona me llena de risas sino porque casi me da un infarto cuando me di cuenta que no había hecho aduana. Imaginate mi cara de pánico y lo mucho que se me rió el señor que trabaja en el aeropuerto cuando le pregunté si había hecho algo mal y le mostré mi pasaporte. ¿Tan poco mundo encima ibas a tener Lucas? ¿La sinapsis me la dejé en Córdoba o me olvidé de la existencia de la UE? No sé, pero me sentí tan tonto que me empecé a reír solo mientras esperaba a Julia.
Llegamos al departamento y si bien no es lo más lindo que esperaba pero, aunque me voy a terminar mudando, me dio tranquilidad saber que tenía a dónde quedarme por lo menos por un tiempo. Ese día salimos a comer, no me anduvo la tarjeta y más tarde fui a contratar la línea telefónica de acá. Porque si hay algo que definitivamente sabes, es que no me puedo mover sin un GPS, mucho menos en Metro. Spoiler alert: Me perdí de todas formas.
La semana siguió y, por recomendación de Julia, fui a entregar mí currículum a un restaurant. Quién diría que al otro día (jueves) empezaría mis prácticas y el sábado tendría que firmar mi primer contrato de trabajo. Así que sí, contra todo planning, en el cuál planeé conseguir trabajo después de un mes o un mes y medio aproximadamente, ya tengo trabajo.
Estoy en la barra, hago cafés, algunos tragos y me harto de ordenar vajillas durante el servicio.
El primer día, jueves 28 si querés que sea preciso, fue horrrible. No, no tienen nada que ver el idioma sino que la persona que me tendría que haber explicado las cosas básicas del bar, no lo hizo y solamente se quejaba por tener que estar con el nuevo. Perdoname si te molestan los insultos pero... Qué pedazo de pelotudo.
Después todo mejoró y mis compañeros de trabajo resultaron ser divinos, Miguel (portugués), Fernanda y Francilia (brasileras), Khalil (afgano) y Francisco (argentino) me explicaron todo sin las quejas que al otro le habían parecido tan necesarias. ¿Lo bueno del trabajo? Nunca hablé tantos idiomas a la vez (porque cuando no entiendo, me explican en portugués o en inglés) ¿Lo malo del trabajo? Nunca hablé tantos idiomas a la vez. Sí, no leíste mal. Es un comodín, en cualquier momento mi cerebro decide abandonar mi cabeza.
Pero bueno, basta con el trabajo. Aunque siéndote sincero, esa fue básicamente mi primer semana de viaje. Ah, también conseguí otro departamento al cual mudarme. Es bastante más lejos que el actual pero me gusta mucho más, además voy a tener un flatmate, which is always a good thing. También conocí un poco de Bastilla. El trabajo queda al frente de la plaza así que decidí dar un par de vueltas por ahí. Sí me acuerdo, te adjunto las fotos.
No, todavía no fui a la Torre Eiffel, ni al Arco del Triunfo, ni al Louvre, etc., así que te vas calmando. Tengo mucho tiempo todavía.
Acá hago una lista de las ridiculeces que me pasaron/hice esta primer semana:
And so it goes...
Saqué esa frase de una canción y después de varios intentos, a la mejor traducción que pude llegar fue "así van la cosas" o "y así va (todo)" si te gusta un poco más literal.
A ver... ¿Cómo fueron las cosas esta primer semana? Empecemos por el principio, y que valga la redundancia de lo dicho.
El 25-12-17 empezó mí viaje y nunca tuve tanto miedo como ese mismo domingo.
Si estás acá, voy a dar por hecho que me conocés y sabés que la idea de huir un rato de Argentina después de la secundaria está en mi cabeza hace mucho. Desde siempre dije que eso era lo que quería hacer y que estaba listo, particularmente este año. El cambio de planes fue que hasta este año, el plan era irme a Londres, no a Francia. Pero como bien sabés por cómo soy, y por lo cambiante que pueden llegar a ser mis ideas, un día lo pensé bien y decidí que quería aprender otro idioma: Francés. Así que, ¿por qué no? Pero bueno, no viene al caso el background de este viaje, si querés otro día te lo cuento.
Volviendo, todo estaba listo y el mes de despedidas (sí, hice un mes de despedidas) estaba llegando a su final, pero ese final significó el inicio del viaje. Y como venía diciendo antes de irme por las ramas, nunca estuve tan seguro de mí idea hasta el día que me fui. Hubo un segundo en el que llegué a pensar "¿Y si mejor me quedo?", digo, sería todo bastante más fácil. Vá, no sé si más fácil pero sí dentro de un entorno en el que me sé mover.
Supongo que ya te diste cuenta que entre lágrimas de tristeza por despedirme de mis personas preferidas en el mundo, me subí al avión y ahora estoy acá.
Hace una semana llegué y arrancamos con el pie derecho. (Junto con algunas ridiculeces dignas de recordar)
Una amiga me esperó en el aeropuerto...Bueno, está bien, yo la esperé a ella pero igual llegó a rescatarme. El viaje arrancó divertido de entrada, no solo porque esta persona me llena de risas sino porque casi me da un infarto cuando me di cuenta que no había hecho aduana. Imaginate mi cara de pánico y lo mucho que se me rió el señor que trabaja en el aeropuerto cuando le pregunté si había hecho algo mal y le mostré mi pasaporte. ¿Tan poco mundo encima ibas a tener Lucas? ¿La sinapsis me la dejé en Córdoba o me olvidé de la existencia de la UE? No sé, pero me sentí tan tonto que me empecé a reír solo mientras esperaba a Julia.
Llegamos al departamento y si bien no es lo más lindo que esperaba pero, aunque me voy a terminar mudando, me dio tranquilidad saber que tenía a dónde quedarme por lo menos por un tiempo. Ese día salimos a comer, no me anduvo la tarjeta y más tarde fui a contratar la línea telefónica de acá. Porque si hay algo que definitivamente sabes, es que no me puedo mover sin un GPS, mucho menos en Metro. Spoiler alert: Me perdí de todas formas.
La semana siguió y, por recomendación de Julia, fui a entregar mí currículum a un restaurant. Quién diría que al otro día (jueves) empezaría mis prácticas y el sábado tendría que firmar mi primer contrato de trabajo. Así que sí, contra todo planning, en el cuál planeé conseguir trabajo después de un mes o un mes y medio aproximadamente, ya tengo trabajo.
Estoy en la barra, hago cafés, algunos tragos y me harto de ordenar vajillas durante el servicio.
El primer día, jueves 28 si querés que sea preciso, fue horrrible. No, no tienen nada que ver el idioma sino que la persona que me tendría que haber explicado las cosas básicas del bar, no lo hizo y solamente se quejaba por tener que estar con el nuevo. Perdoname si te molestan los insultos pero... Qué pedazo de pelotudo.
Después todo mejoró y mis compañeros de trabajo resultaron ser divinos, Miguel (portugués), Fernanda y Francilia (brasileras), Khalil (afgano) y Francisco (argentino) me explicaron todo sin las quejas que al otro le habían parecido tan necesarias. ¿Lo bueno del trabajo? Nunca hablé tantos idiomas a la vez (porque cuando no entiendo, me explican en portugués o en inglés) ¿Lo malo del trabajo? Nunca hablé tantos idiomas a la vez. Sí, no leíste mal. Es un comodín, en cualquier momento mi cerebro decide abandonar mi cabeza.
Pero bueno, basta con el trabajo. Aunque siéndote sincero, esa fue básicamente mi primer semana de viaje. Ah, también conseguí otro departamento al cual mudarme. Es bastante más lejos que el actual pero me gusta mucho más, además voy a tener un flatmate, which is always a good thing. También conocí un poco de Bastilla. El trabajo queda al frente de la plaza así que decidí dar un par de vueltas por ahí. Sí me acuerdo, te adjunto las fotos.
No, todavía no fui a la Torre Eiffel, ni al Arco del Triunfo, ni al Louvre, etc., así que te vas calmando. Tengo mucho tiempo todavía.
Acá hago una lista de las ridiculeces que me pasaron/hice esta primer semana:
- Salí del Metro y no tenía ni una mínima idea de a dónde estaba parado.
- Quise entrar al supermercado pero la puerta automática no se abría así que esperé ¿Adiviná qué? La puerta es manual.
- Estaba por entrar a bañarme, resaltemos el nivel de desnudez que manejaba, y me di cuenta que por la ventana de la cocina se ve todo. Así que les hice un show inconsciente a lo vecinos.
- Me perdí (probablemente esa oración sea recurrente) yendo a conocer el departamento al que me voy a mudar.
- Rompí una copa el primer día. Nunca en tu vida me habrías visto tan mortificado.
- No logro entender cómo funciona la verdulería del supermercado.
Y eso es todo, o por lo menos eso es lo que me acuerdo.
Me olvidaba, esta semana aprendí que no tengo ni idea de lo que estoy haciendo. Hago de cuenta que la tengo clara pero nunca estuve tan perdido, pero hace las cosas más divertidas en realidad.
Me olvidaba, esta semana aprendí que no tengo ni idea de lo que estoy haciendo. Hago de cuenta que la tengo clara pero nunca estuve tan perdido, pero hace las cosas más divertidas en realidad.
Hoy es primero de enero y pensé que me iba a poner un poco triste por no estar con mi familia o con mis amigos pero resultó ser todo lo contrario. Si bien anoche no hice nada porque esto de trabajar cuando nací para haber sido princesa me está matando, hablé un poco con muchas de las personas que dejé allí y me pusieron muy feliz. Estoy muy feliz. Sé que no todo el viaje se me va a dar en bandeja como sí pasó esta semana pero por ahora todo está saliendo bien.
À la prochaine fois,
Lucas.
PD: Si te preguntás por qué te estoy hablando a vos o sino sabés quién sos, no lo busques tampoco. Yo sé quién sos y aunque no sé si estás leyendo esto, lo voy a seguir haciendo. Um beijo.
Ah, casi me olvido. Ante de terminar me gustaría dejarte la definición de "Bravado" y que decidas por qué le puse así al blog: "pretended courage or defiant confidence when one is really afraid". (Gracias, Lorde)
Ah, casi me olvido. Ante de terminar me gustaría dejarte la definición de "Bravado" y que decidas por qué le puse así al blog: "pretended courage or defiant confidence when one is really afraid". (Gracias, Lorde)
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