domingo, 3 de enero de 2016

CHILE: “Aquí el que nace pobre, muere pobre” (palabra de un chileno pobre).


Publicado en mi muro de Facebook el 03/01/2016


CHILE: “Aquí el que nace pobre, muere pobre” (palabra de un chileno pobre)

El pasado fin de semana largo (4 al 10 de Diciembre 2014), tuve la suerte de haber elegido a Chile como lugar de visita.
Muchas conductas me llamaron la atención, que como Argentino envidio y que deberíamos haber aprendido. Pero muy lejos estamos.
Una amabilidad como hacía tiempo no sentía. Los chilenos se preocupan y se ocupan de  sus turistas. Algunos, cuando se los consulta, hablan muy rápido, pero “frenan” ni bien se dan cuenta que uno no está entendiendo. La amabilidad les aflora por los poros.
Toda una sorpresa el tránsito. El respeto al peatón es tan intenso, como el respeto de los peatones hacia los automóviles. Nadie cruza la calle a la mitad de la cuadra, todo el mundo espera su turno, peatones y automóviles.
Otra sorpresa, la basura. Para nosotros los argentinos acostumbrados a convivir con la basura, con las calles sucias, con servicios que no se prestan, que nos resulta común encontrar papeles, latas, colillas y todo tipo de objeto en las calles y veredas, Chile resulta un paraíso. Sólo como un ejemplo, les cuento que estuvimos en el PARQUE DE LAS ESCULTURAS en Santiago, el día 8 de Diciembre. No había un solo papel tirado, ni un chicle pegado dónde no se debe, ni una escultura manchada o “grafiteada”. El parque cuidado a más no poder y gente por doquier. Ningún cuidador, sin embrago todo impecable. Así todo Santiago, Valparaíso y Viña del Mar, que fueron las ciudades que visitamos.
También me llamó la atención, la comprensión por las parejas del mismo género.
Chicos y chicas deambulan por las calles con la total comprensión de sus semejantes.
Otra conducta que me llamó la atención, es el respeto a la autoridad.
El respeto a los denominados “carabineros” (policía federal chilena), es como a mi criterio debe ser. Su presencia produce tranquilidad, no miedo. No se permiten cortes de calles, ni vulnerar los derecho de los demás. Es un delito penado por la ley, y la ley se aplica.
El sistema de transporte de pasajeros tanto de subte como de ómnibus, al menos en la ciudad de Santiago de 5 millones de habitantes, es muy eficaz.
Un país que hasta aquí,  parecía el Edén.
Cuando viajo, siempre me resulta curioso saber cómo vive la gente común, en el lugar que visito. Estableciendo relaciones con los empleados de hoteles, choferes de ómnibus,  porteros de edificios, mozos, etc. encontré un país que llora por dentro.
Un guía de turismo me dijo la frase que encabeza estos comentarios.
EN CHILE EL QUE NACE POBRE MUERE POBRE. PALABRA DE UN CHILENO POBRE.
En Chile la educación universitaria, tanto de establecimientos estatales como privados,  es paga y cara. De allí la permanente lucha del estudiantado chileno. Para darse una idea, la cuota de la Facultad de abogacía de una de las universidades en las que consulté asciende a u$s 800 mensuales (dólares estadounidenses).
Hay facultades más accesibles, pero todas imposibles de pagar para un empleado común y corriente.
Un empleado de una empresa de limpieza en un shopping  gana $5000 mensuales (pesos argentinos), a los que hay que restarle un 19 % en carácter de aportes a la seguridad social y obra social.
Un chofer de ómnibus de los mejores pagados,  gana $12.000 (pesos argentinos) menos el 19%. El pasaje del servicio de transporte urbano de pasajeros cuesta entre 12 y 14 pesos el viaje.
Imposible para ambos, abonar una cuota de una universidad.
Las universidades chilenas están reservadas SÓLO a quienes puedan pagar por ellas.
Leí que la semana pasada fue aprobada la gratuidad de la enseñanza universitaria para sólo un grupo de universidades con determinadas características y para sólo un grupo de estudiantes que cumplan los requisitos. Muy lejos están del sistema Argentino, estatal, universal y gratuito.
El resultado de la política universitaria chilena, es muy claro. Para la gente común, no hay manera de salir de dónde nacen. Nacen pobres, mueren pobres. Las universidades están reservadas para los ricos, tal como si fueran los EEUU. Nada más lejos.
También me llamó la atención que un alto porcentaje de los productos a la venta en comercios, son importados. Es poco lo que fabrican en su tierra.
El 57% de sus exportaciones son mineras (cobre básicamente) siguiéndole  el sector agrícola y la pesca.
Hacen un tremendo esfuerzo exportando, para importar autos o indumentaria, por ejemplo. Exportan commodities, para importar valor agregado. De todas maneras Chile está considerado uno de los países con mejor ingreso per cápita  de Sudamérica. Sin embrago cuando uno desarma la pirámide de ingresos, se encuentra con un altísimo porcentaje de su población, con escasos ingresos.
El 60% de la población gana menos de u$s 3500 anuales.
Ergo, los ingresos del país están hiper concentrados. Demasiados excluidos.
Capítulo aparte merece la sensación chilena de que la Patagonia Argentina es Chilena.
Definitivamente un hermoso país, con una pésima distribución del ingreso que garantiza la ventaja de los que más tienen.
Toda una ironía en el primer país del mundo en el que un candidato marxista, llega al sillón presidencial por el voto democrático de su pueblo (1970 con el 36.6 % de los votos). Claro está que con la destitución de Don Salvador Allende después de tres años de gobierno, cambió por completo el rumbo económico y social del país trasandino.



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