Publicado en mi muro
de Facebook el 04-10-2015
Corría el año 1978, y
un compañero del colegio me presentó un amigo tocayo.
El padre de aquel tocayo es un hombre barbado con poca cara de amigos,
mas bien callado, pero que cuando lo demostraba tenía muy buen humor.
El padre de aquel tocayo es un hombre barbado con poca cara de amigos,
mas bien callado, pero que cuando lo demostraba tenía muy buen humor.
Aquél tocayo es el menor
de tres hermanos que recientemente habían perdido a su
madre de una enfermedad terminal. No la conocí pero se sentía su ausencia.
madre de una enfermedad terminal. No la conocí pero se sentía su ausencia.
Entré a aquella casa con
un miedo muy particular. Un amigo nuevo,
una casa en la que jamás había entrado, y que profesaban la fe judía.
una casa en la que jamás había entrado, y que profesaban la fe judía.
Provengo de familia
de origen Sirio-Libanés, católicos.
Los primeros días
entraba a aquella casa con desconfianza. Me trataban
“demasiado” bien.
“demasiado” bien.
La realidad es que yo
nada sabía sobre religión, pero si sé, que estaba lleno de
prejuicios.
prejuicios.
Esa familia a la que todavía
aún hoy frecuento, aunque de distinta manera que en aquella
época, ya que hoy cada miembro tiene su profesión o actividad, me abrió su casa,
y el corazón de cada uno de sus miembros.
época, ya que hoy cada miembro tiene su profesión o actividad, me abrió su casa,
y el corazón de cada uno de sus miembros.
A ninguno le
importaba si era católico, protestante o ateo.
Allí me cansé de ser
invitado a almorzar, cenar, divertirme (no olvido las idas a esquiar
al lago San Roque), y así descubrí que los judíos son GENTE NORMAL, COMO YO.
al lago San Roque), y así descubrí que los judíos son GENTE NORMAL, COMO YO.
En esa casa eran
bienvenidos los amigos de los amigos.
No era una casa, era
un hogar, donde se imponía el compartir!!!!
Creo que a aquel
barbado hombre sólo le preocupaba que los amigos de sus hijos,
sean buenas personas.
sean buenas personas.
Creo que sólo había
una regla no escrita.
No importa la fe que
te guíe en tu vida, sólo importa que seas buena persona.
Había días que
aquella casa era un verdadero quilombo, pero de los lindos. Mucha gente
joven divirtiéndose sanamente, y pasándola bien.
joven divirtiéndose sanamente, y pasándola bien.
Aquel barbado hombre
a quien admiro hasta el día de hoy, se casó con una prestigiosa
profesional de la Ciudad de Córdoba. Fiel a su marido, cada vez que tuve algún problema
nunca dejó de ayudarme.
profesional de la Ciudad de Córdoba. Fiel a su marido, cada vez que tuve algún problema
nunca dejó de ayudarme.
Como dice el refrán Dios (venga de la religión que venga) los
cría y el viento los
amontona.
Es más, yo tenía “prioridad de paso” en su estudio, tal como siento que la tengo hoy.
Hace muchos años, me llevó a mi casa después de ser atendido en el hospital de
urgencias.
Había tenido un accidente.
amontona.
Es más, yo tenía “prioridad de paso” en su estudio, tal como siento que la tengo hoy.
Hace muchos años, me llevó a mi casa después de ser atendido en el hospital de
urgencias.
Había tenido un accidente.
Y allí estaba esa mujer dando explicaciones a mis padres, que me correspondía
dar
a mí. Se me caía la cara de vergüenza.
Creo que aquel hombre barbado, sus hijos y su
mujer no saben todo lo que aprendí de a mí. Se me caía la cara de vergüenza.
ellos sin que nada me enseñaran. Tengo una ventaja. Tengo una alta capacidad de
observación y eso me permitió aprender lo bueno que hay en esa familia.
Siento al día de hoy
la BONOMIA de aquel barbado hombre, SU CAPACIDAD
PARA HABLAR CON SUS HIJOS, SU HONESTIDAD, y UNA CAPACIDAD
ILIMITADA PARA COMPARTIR y CONTAGIOSO.
PARA HABLAR CON SUS HIJOS, SU HONESTIDAD, y UNA CAPACIDAD
ILIMITADA PARA COMPARTIR y CONTAGIOSO.
Sigo en contacto con
ellos.
Pero extraño aquel hogar,
extraño aquel "loquero". Un lindo loquero.